¿Cuántas veces más van a intentar salvar Granja Tres Arroyos? La pregunta flota en el aire de Concepción del Uruguay mientras se confirma una nueva audiencia de conciliación para este viernes, convocada por el doctor Marcos Ayerbe, delegado departamental del Trabajo, con carácter “urgente e indeclinable”.
La convocatoria llegó tras las denuncias cruzadas del Sindicato de Trabajadores de las Industrias de la Alimentación (STIA) y el Sindicato de la Carne. Ambos gremios se sentarán nuevamente con representantes de la empresa para intentar “discutir un posible acuerdo que destrabe el conflicto”, según informó la comisión directiva del STIA filial local.
La situación en la principal avícola del país parece un disco rayado que se repite mes tras mes. A comienzos de año, cuando la planta que emplea a más de 900 trabajadores atravesó una crisis por atrasos salariales y amenazas de despidos, el Gobierno provincial intervino a través de la Secretaría de Trabajo y logró un acuerdo que incluía cronograma de pagos y continuidad productiva.
Incluso se armó una mesa de seguimiento permanente para monitorear el cumplimiento. ¿El resultado? En marzo los trabajadores volvieron a paralizar las actividades reclamando salarios adeudados y cuestionando que la empresa no reconociera los días caídos durante las medidas de fuerza. Un círculo vicioso que no encuentra salida.
El Ministerio de Trabajo de la Nación también metió la cuchara con una conciliación obligatoria que frenó temporalmente los despidos. Pero las versiones sobre las dificultades financieras apuntan a problemas de competitividad, aumento de costos y complicaciones en los mercados de exportación que mantienen a la empresa en el filo de la navaja.
Aunque en las últimas semanas trascendió que se habían normalizado algunos pagos y retomado parcialmente las actividades, los sindicatos insisten en que persisten incumplimientos y situaciones pendientes. La crisis no solo golpea a los trabajadores de Concepción del Uruguay, sino que genera preocupación en toda la región por el peso económico que tiene la firma en la industria avícola entrerriana.
Ayerbe exhortó a las partes a concurrir “con espíritu constructivo y propuestas concretas”. La pregunta es si después de tantas mesas, audiencias y acuerdos incumplidos, todavía queda margen para el optimismo en una empresa que parece navegar en aguas cada vez más turbulentas.
Con informacion de: Diario Junio.