¿Están preparadas las granjas de Entre Ríos para enfrentar un eventual brote de influenza aviar? La pregunta cobra relevancia tras el nuevo llamado del Senasa para reforzar los protocolos de bioseguridad en los establecimientos avícolas de la provincia.
El organismo sanitario nacional volvió a insistir en que la notificación inmediata ante cualquier signo de la enfermedad marca la diferencia entre un control efectivo y una crisis sanitaria. La detección temprana se convierte así en la primera línea de defensa contra una patología que puede devastar la producción avícola regional.
La provincia cuenta con importantes establecimientos avícolas en zonas como Diamante, Paraná y Nogoyá, donde la actividad representa un sector económico clave. Los productores locales deberán extremar las medidas de bioseguridad para evitar el ingreso del virus a sus instalaciones.
Entre las medidas recomendadas se encuentran el control estricto del acceso a las granjas, la desinfección de vehículos y personal, y el monitoreo constante del estado sanitario de las aves. Cualquier mortalidad anormal o síntomas respiratorios en las aves debe ser reportado inmediatamente al Senasa.
La industria avícola entrerriana no puede permitirse bajar la guardia. Los antecedentes internacionales muestran que la influenza aviar puede generar pérdidas millonarias y afectar gravemente la cadena de comercialización. La prevención, una vez más, se presenta como la única herramienta efectiva contra una amenaza que no distingue fronteras.
Con informacion de: Dos Florines.