“Este debería ser el último año en la Argentina de una gran cosecha y una baja rentabilidad“. La frase del gobernador Rogelio Frigerio no deja lugar a interpretaciones: Entre Ríos está hasta las manos con la presión fiscal que ahoga al campo.
El mandatario entrerriano lanzó una propuesta que suena a música para los oídos del agro: un nuevo pacto fiscal que elimine de una vez por todas las retenciones y otros impuestos que castigan la producción. ¿La lista de pedidos? Impuesto al cheque, Ingresos Brutos y hasta las tasas municipales que impactan en el sector.
La movida de Frigerio no es casual. Entre Ríos vive una paradoja que duele: cosechas récord con productores que apenas llegan a fin de mes. La presión impositiva se llevó puesta la rentabilidad y el gobernador lo sabe. Por eso reclama de manera urgente un cambio en la matriz impositiva nacional.
¿Pero quién va a escuchar? El planteo entrerriano llega en un momento donde el gobierno nacional necesita cada peso que entra. Las retenciones son una de las principales fuentes de recaudación y tocarlas implica encontrar el dinero en otro lado. Un rompecabezas fiscal que nadie quiere armar.
Lo cierto es que Frigerio pone sobre la mesa lo que todos saben pero pocos se animan a decir: el sistema tributario argentino castiga la producción. Entre Ríos, con su perfil agropecuario, siente cada impuesto como una patada en el estómago. Y el gobernador ya no tiene paciencia para medias tintas.
La propuesta entrerriana suena ambiciosa, pero también necesaria. Porque si seguimos exprimiendo al campo como si fuera un limón infinito, un día nos vamos a quedar sin jugo. Y ese día, la gran cosecha va a ser solo un recuerdo amargo.
Con informacion de: Dos Florines, El Once.