¿Cuántos platos de comida se tiran por día mientras hay gente que no llega a fin de mes? María Paz Montenegro Bernard tiene la respuesta y no es para nada tranquilizadora. Al frente del Banco de Alimentos Paraná, acaba de anunciar que superaron los 120.000 platos distribuidos y que lanzan su almacén social para, como ella dice, “devolver dignidad a la gente”.
La cifra no es menor en tiempos donde la inflación se come los sueldos y las organizaciones sociales están desbordadas. El banco asiste a organizaciones de Paraná, Gualeguaychú y Concordia, pero Montenegro Bernard sabe que la demanda crece más rápido que las donaciones. “El hambre en Argentina y el mundo es un problema de gestión, porque alimentos hay, pero se tiran”, definió con una claridad que duele.
El nuevo almacén social no es solo un depósito más grande. Es la apuesta de la organización para que las familias puedan elegir qué llevarse, recuperando esa sensación de autonomía que la crisis económica les arrebató. “Devolver dignidad a la gente” no es una frase hecha: es permitir que una madre elija entre fideos o arroz, que un padre pueda llevar algo dulce para sus hijos.
Mientras tanto, Montenegro Bernard busca vincularse con más empresas que puedan aportar. Porque el problema no es la falta de alimentos, sino la distribución. En un país donde se produce comida para 400 millones de personas pero hay pibes que se van a dormir sin cenar, cada donación cuenta.
Los 120.000 platos son más que una estadística: son familias que pudieron comer, organizaciones que no tuvieron que cerrar sus puertas, comedores que siguieron funcionando cuando todo parecía imposible. En tiempos complejos, como define Montenegro Bernard, el trabajo del Banco de Alimentos se vuelve más necesario que nunca.
Con informacion de: Dos Florines.