Francisco De Narváez se mete de lleno en el tablero del supermercado y avanza por Día, la cadena española que durante casi 30 años sostuvo su presencia en la Argentina. El movimiento cierra un capítulo de la historia comercial del país y abre otro: el de los grupos locales que van comprando operaciones extranjeras que se retiran. Si te fijás en el tablero, no es un traspaso menor, porque la operación llega en un contexto de consumo ajustado y con la pérdida de poder adquisitivo todavía pesando en el bolsillo.
Con Grupo GDN, el empresario ya tenía en su mano ChangoMás, el negocio que heredó de Walmart cuando la multinacional se fue en 2020, en plena pandemia. Con esa compra sumó más de 90 establecimientos y unos 9.500 trabajadores. Ahora, con Día, la red completa quedaría cerca de 1.000 puntos de venta, entre tiendas propias y franquicias, con el foco puesto en los comercios de proximidad de los barrios.
La operación todavía no fue oficializada, aunque se ubica en su fase final, con algunos aspectos contractuales pendientes. La cifra que se manejó en el proceso es de US$ 55 millones, equivalentes a 50 millones de euros, y el dato marca el peso de una red que en la Argentina venía buscando salida. El cierre no es solo un cambio de dueños: es la salida de una empresa con sede en Madrid y controlada por LetterOne, fondo vinculado al inversor Mijaíl Fridman.
Día no se va de la Argentina como se fue de Brasil a mediados de 2024, cuando vendió su filial tras años de resultados negativos y el cierre de cientos de tiendas. El país era, además, su último mercado en la región. En el país, la compañía había encarado la búsqueda de un socio estratégico o comprador y contrató a Banco Santander para ordenar la revisión de cuentas y activos. En esa mesa participaron también Intercorp, conglomerado peruano, y PedidosYa, plataforma de delivery propiedad de Delivery Hero.
El dato que importa no es solo el nombre del que avanza, sino la señal que deja el mercado: las cadenas extranjeras van saliendo y los grupos locales van comprando. De Narváez, que ya venía perfilándose como favorito, ganó posiciones en las últimas semanas y se quedó con la preferencia para hacerse con el negocio. Para el consumo argentino, el cambio va a significar más competencia en el barrio, precios más ajustados y una red que apuesta a estar cerca, aunque también puede traer cambios en la oferta y en la gestión de los comercios. La pregunta que queda en el aire es si la red logra sostener precios, empleo y cercanía en un mercado que ya no perdona errores.