El petitorio llegó a la Secretaría de Trabajo con un mensaje directo: la paritaria docente no puede seguir en suspenso. Agmer presentó el documento con el acompañamiento de Sadop y Amet, y puso sobre la mesa un reclamo que no admite más vueltas. La idea es simple: que el Gobierno abra la negociación y no te deje esperando.
El dato no es menor: Abel Antivero recordó que el Gobierno había prometido convocar a los gremios en la última semana de octubre. La palabra, cuando se promete, no se la puede ir tirando al piso. El gremio exige que esa cita no se quede en el aire, porque la paritaria no es un favor: es una obligación de la mesa salarial.
El reclamo es simple y duro: una propuesta salarial que tenga que ver con la situación económica de los docentes. No se trata de un capricho, sino de sostener un salario que se resiente con la realidad de los bolsillos. Ahí está el nudo: si el Gobierno no ofrece, la mesa no arranca, y la espera termina pesando en el sueldo.
¿Por qué importa? Sabés que la docencia no es un sector cualquiera: sostiene el trabajo educativo y la continuidad. Si la paritaria se atrasa, el golpe no se ve en un titular, se siente en el salario. Y ahí se nota cuando falta el sueldo que sostiene el trabajo, la estabilidad y el día a día.
El petitorio no es solo un trámite: es una forma de dejar constancia de que el gremio no se quedó mirando. Con Sadop y Amet al lado, el mensaje es de unidad en la exigencia. La pelota quedó en el campo del Gobierno: ofrecer, convocar o explicar por qué no, porque el silencio también es una respuesta que se paga.
En la provincia, la expectativa es que el petitorio no quede en un cajón. El gremio ya hizo su parte: presentó el documento, recordó el compromiso y reclamó una propuesta salarial a la altura de la situación económica. Ahora toca ver si la convocatoria prometida se convierte en mesa real, con números, con fecha y con un acuerdo que no deje a los docentes en la incertidumbre.
¿Qué pasa si no hay respuesta? La paritaria no es un tema de escritorio: es el salario de los docentes que sostienen el sistema educativo. Cuando la negociación se demora, el impacto no se ve en un titular, se ve en el bolsillo. Y ahí es donde el reclamo de Agmer, con el apoyo de Sadop y Amet, se vuelve central para entender el pulso político y económico de la provincia.
El documento fue presentado ante la Secretaría de Trabajo y el gremio volvió a insistir con la necesidad de abrir la paritaria docente. La expectativa ahora es que la convocatoria prometida se concrete y que la propuesta salarial llegue con un contenido a la altura del reclamo. Mientras tanto, el petitorio quedó como recordatorio de la palabra prometida: ahora toca cumplir.