La investigación está cerrada, pero el expediente sigue abierto en lo que más importa: Yamil Cabrera, acusado por el crimen de Jazmín González, seguirá cumpliendo prisión domiciliaria después de que la medida fuera prorrogada por la Justicia.
La decisión fue acordada entre la Fiscalía y la defensa del imputado, y contó además con el aval de la querella. Un consenso inusual en una causa que, por la brutalidad del hecho y el dolor de la familia, nunca dejó de generar tensión en el proceso judicial.
La jueza Barbagelata entendió que, aunque la etapa de investigación ya concluyó, todavía persisten riesgos procesales que justifican mantener la restricción. En términos prácticos: el sistema considera que Cabrera no puede estar en libertad plena mientras el caso no tenga resolución definitiva.
La prisión domiciliaria es, en muchos casos, una medida que genera debate. Para la familia de la víctima y para quienes siguieron de cerca este crimen, que el acusado permanezca en su domicilio y no en una celda es un punto que duele. Para la Justicia, es una herramienta que equilibra derechos procesales con la necesidad de asegurar la presencia del imputado en el juicio.
Lo que viene ahora es el paso más esperado: el juicio oral, donde Yamil Cabrera deberá responder por la muerte de Jazmín González. Hasta que esa instancia llegue, la domiciliaria seguirá siendo la medida que lo mantiene bajo control del sistema judicial.