Mientras la mayoría del país tenía los ojos y los oídos puestos en el partido de la Selección Argentina, tres delincuentes armados eligieron ese momento para entrar a robar en la casa de un hombre de 76 años que seguía el encuentro por radio, solo en su domicilio.
El jubilado no tuvo chance. Los tres atacantes ingresaron al domicilio, lo redujeron, lo ataron y lo golpearon, y escaparon con lo que probablemente era el resultado de años de esfuerzo: unos 10.000 dólares en efectivo, un celular y otros objetos de valor. Un golpe brutal, calculado, ejecutado contra alguien que no podía defenderse.
El detalle del momento elegido no es menor. Los grandes eventos deportivos son, hace tiempo, una oportunidad que ciertos delincuentes aprovechan: saben que la gente está distraída, que los vecinos tienen el volumen alto, que nadie va a salir a la calle a ver qué pasa. La víctima estaba sola, mayor, y siguiendo el partido por radio. No había nadie más en la casa.
¿Cuánto tiempo lleva ahorrar 10.000 dólares siendo jubilado en la Argentina de hoy? La pregunta no necesita respuesta: todos la sabemos. Ese dinero no se recupera con una denuncia policial ni con un expediente judicial que avance a paso de tortuga. Para alguien de 76 años, ese golpe puede ser definitivo.
El hecho quedó en manos de la Justicia, que deberá investigar el ingreso al domicilio, identificar a los tres atacantes y determinar si existe alguna pista que permita recuperar lo robado. Por ahora, la víctima quedó con golpes, el miedo de haber sido atado en su propia casa y los ahorros de toda una vida en manos ajenas.