Este invierno, Entre Ríos no espera que la gente se vaya: la invita a quedarse. Bajo el concepto “Acá jugamos de local”, la provincia despliega una oferta turística que abarca desde complejos termales hasta bodegas y viñedos, pasando por parques aéreos, circuitos históricos, pesca deportiva y gastronomía regional con identidad propia.
Las diez microrregiones turísticas de la provincia tienen algo para cada perfil de viajero. Familias que buscan naturaleza, parejas que quieren aventura, grupos que prefieren cultura o mesa y copa: la diversidad de propuestas es uno de los activos más fuertes del territorio entrerriano. A eso se suma una agenda armada por municipios y prestadores privados, con ferias, espectáculos, paseos gastronómicos y eventos pensados específicamente para el receso escolar.
Jorge Satto, presidente del Ente Mixto de Turismo de Entre Ríos, fue directo al punto: “Queremos que estas vacaciones sean una oportunidad para volver a elegir Entre Ríos. Cada entrerriano que recorre su provincia fortalece el trabajo, el desarrollo y la identidad de nuestras comunidades”. La frase no es solo marketing: detrás hay una apuesta concreta al turismo de cercanía como motor económico real.
Y hay un dato que pesa: el receso escolar de Entre Ríos coincide este año con el de Santa Fe y Córdoba, lo que abre una ventana estratégica para captar visitantes de las provincias vecinas. La conectividad vial, las distancias cortas y la variedad de destinos hacen que escapadas de uno o varios días sean perfectamente planificables sin grandes presupuestos ni traslados complicados.
La agenda completa, los destinos y las experiencias para organizar el viaje están disponibles en www.entrerios.tur.ar y en la cuenta de Instagram @turismoer. El invierno entrerriano tiene cancha propia, y esta temporada la idea es usarla al máximo.