El número que nadie quería confirmar ya tiene nombre: seis argentinos murieron a causa del terremoto que sacudió Venezuela, y otros ocho compatriotas siguen sin paradero conocido. La cifra, oficial, pone en blanco y negro la magnitud de una tragedia que hasta hace pocas horas muchos esperaban que tuviera un saldo menor.
El Gobierno nacional no solo confirmó las víctimas: también anunció el envío de un nuevo avión Hércules cargado con asistencia humanitaria de emergencia. El cargamento incluye piletones para almacenamiento de agua, un generador eléctrico, carpas, una cocina de campaña, material de comunicaciones y un equipo sanitario. Una respuesta concreta en medio de la desesperación.
La situación de los ocho argentinos sin paradero es la que más angustia genera entre las familias que esperan noticias desde este lado del continente. Cada hora que pasa sin información es una hora más de incertidumbre brutal para quienes tienen a un ser querido en la zona afectada.
El operativo de asistencia en curso muestra que el Estado argentino está respondiendo con recursos reales, aunque la dimensión del desastre en territorio venezolano hace que cualquier ayuda parezca insuficiente frente a la escala de la catástrofe. La búsqueda de los desaparecidos sigue siendo la prioridad más urgente.