¿Hasta cuándo puede Manuel Adorni seguir esquivando al Congreso? La pregunta resuena en los pasillos del Senado, donde la vicepresidenta Victoria Villarruel le mandó una carta durísima al jefe de Gabinete exigiéndole que cumpla la Constitución y se presente este mismo mes, no en julio como él pretende.
El escándalo patrimonial de Adorni sigue escalando. Después de admitir públicamente que tenía ahorros en negro y operaciones con criptomonedas sin declarar, el funcionario confirmó que irá al Senado recién en julio para dar su informe de gestión. Pero Villarruel no se la dejó pasar: “Es una vergüenza su accionar y sus explicaciones”, le contestó a un usuario en Twitter.
El dato que indigna es contundente: hace casi un año que el Senado no recibe al jefe de Gabinete. El último informe fue el 26 de junio de 2025. Desde que asumió, Adorni nunca vino a rendir cuentas, como lo exige el artículo 101 de la Constitución. El jefe de bloque del PRO, Martín Goerling, fue quien presentó la nota formal ante Villarruel para exigir su presencia inmediata.
Mientras tanto, en Diputados la oposición no se queda quieta. Legisladores de Unión por la Patria, Provincias Unidas y la Coalición Cívica pidieron una sesión especial para el 23 de junio con un objetivo claro: obligar a las comisiones controladas por libertarios a reunirse y discutir los proyectos para remover a Adorni de su cargo.
El nuevo proyecto de moción de censura presentado por Provincias Unidas es demoledor. Plantea ocho situaciones que comprometen al funcionario, incluyendo haber admitido públicamente tener ahorros no declarados junto a su esposa, haber mentido ante Diputados y haber presentado declaraciones juradas rectificativas solo después del escándalo público.
Los números que aparecen en el expediente judicial son elocuentes: gastos durante 2025 de 408.662 dólares, deudas por 335 mil dólares y compras con tarjeta de crédito por 85 millones de pesos. El origen de estos movimientos, según la oposición, Adorni “no ha logrado justificar de manera consistente”.
Hasta Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista en el Senado, marcó distancia. Declaró que la explicación de Adorni sobre su situación patrimonial era “más que un error, una omisión ética“. Cuando ni los propios te bancan, el panorama se complica.
La estrategia dilatoria del Gobierno parece clara: estirar los tiempos hasta que pase el temporal. Pero con Villarruel presionando desde el Senado y la oposición movilizada en Diputados, julio puede quedar muy lejos para un funcionario que ya perdió credibilidad en ambas cámaras del Congreso.