Se fue Chunchuna Villafañe y con ella se apagó una de las últimas llamas de una generación que no conoció medias tintas. A los 92 años, la actriz que supo ser modelo, militante y símbolo de rebeldía cerró los ojos para siempre, dejando un vacío que duele en cada rincón de la cultura argentina.
La confirmación llegó de la voz de quien mejor la conocía: Juana Molina, su hija, que con la dignidad heredada de su madre anunció la partida de quien nunca se rindió ante nada ni nadie. Chunchuna no era solo un nombre artístico pegadizo; era una declaración de principios, una forma de pararse ante el mundo sin pedir permiso.
¿Cuántas vidas puede vivir una persona en 92 años? Ella las vivió todas. Fue la modelo que revolucionó las pasarelas argentinas cuando la moda todavía era cosa de señoras bien. Fue la actriz que se animó a roles que otras no tocaban ni con guantes. Fue la militante que pagó el precio del compromiso político con años de exilio, lejos de su tierra y de los suyos.
Su trayectoria artística fue un desfile de éxitos que marcaron época, pero lo que realmente la distinguió fue su capacidad para mantenerse fiel a sus convicciones. En tiempos donde muchos elegían el silencio cómplice, Chunchuna alzaba la voz. En épocas donde la militancia costaba caro, ella pagó el precio sin chistar.
El exilio la alejó físicamente del país, pero nunca logró arrancarle de adentro esa argentinidad feroz que la caracterizaba. Volvió cuando pudo, siguió trabajando cuando otros ya se habían jubilado, y mantuvo hasta el final esa elegancia natural que no se compra en ningún lado.
La noticia de su muerte llega en un momento donde figuras como ella brillan por su ausencia. Chunchuna Villafañe representaba una forma de ser artista que ya no se estila: sin poses, sin marketing, sin estrategias de redes sociales. Solo talento, compromiso y una personalidad que no se doblaba ante las modas ni las presiones.
A los 92 años, se fue como vivió: sin hacer ruido innecesario, pero dejando una huella imborrable. Su legado trasciende las películas, las fotos de moda y los escenarios. Chunchuna deja el ejemplo de una mujer que supo ser libre cuando la libertad femenina todavía era una conquista pendiente.