La bronca docente no da tregua. El Congreso de AGMER decidió este sábado facultar a su Comisión Directiva para ejecutar “todas las medidas de acción necesarias” en el marco del reclamo salarial y el rechazo frontal a la reforma previsional que impulsa el gobierno.
¿Qué significa esto en términos concretos? Que la dirigencia del gremio tiene ahora carta blanca para profundizar el plan de lucha, sin necesidad de consultar nuevamente a las bases. Una escalada que pone en alerta al sistema educativo entrerriano cuando el año lectivo ya transita momentos críticos.
Los docentes volvieron a exigir una convocatoria inmediata a paritaria salarial y reclamaron una recomposición que contemple lo perdido por inflación desde diciembre de 2025 hasta marzo de 2026. Un período donde los salarios quedaron congelados mientras los precios siguieron su escalada imparable.
Pero la pelea no se agota en los números. El Congreso expresó su rechazo categórico a la reforma previsional, que consideran “un retroceso” tanto para los jubilados actuales como para quienes aún están en actividad. Una reforma que, según la visión gremial, golpea doblemente al sector educativo.
Como si el panorama salarial no fuera suficientemente complejo, AGMER denunció la falta de designación de personal suplente de ordenanzas y auxiliares de cocina en las escuelas. Esta carencia genera una “sobrecarga laboral” en el resto de los trabajadores y resiente directamente la calidad del servicio alimentario.
El detalle más preocupante: los alumnos reciben viandas frías que carecen del valor nutricional necesario, especialmente considerando el clima de la estación. Un problema que trasciende lo gremial y toca el corazón de la función educativa: garantizar condiciones dignas para el aprendizaje.
La decisión del Congreso ratifica lo actuado por la Comisión Directiva Central y marca un endurecimiento en la estrategia sindical. Con la facultad otorgada, la dirigencia de AGMER puede ahora implementar medidas de acción directa sin dilaciones burocráticas, en un contexto donde cada día que pasa sin respuestas oficiales alimenta el malestar docente.