Una persecución cinematográfica terminó con el secuestro de 250 kilos de cocaína y la detención de varios sospechosos en el norte de Entre Ríos. El operativo policial se desató cuando efectivos detectaron un vehículo con comportamiento sospechoso que había ingresado desde territorio correntino.
La situación se complicó rápidamente para los narcotraficantes cuando decidieron darse a la fuga tras ser interceptados en un control de rutina. Lo que comenzó como una inspección vehicular se transformó en una persecución que terminó con uno de los golpes más importantes al narcotráfico en la provincia durante este año.
Entre los detenidos se encuentra Carlos Manuel Fiordelino, un hombre con antecedentes por delitos relacionados con el tráfico de estupefacientes. Su presencia en el operativo no sorprendió a los investigadores, que ya tenían en carpeta su historial delictivo y sus conexiones con organizaciones dedicadas al transporte de drogas desde el litoral.
El cargamento interceptado representa un valor millonario en el mercado negro y confirma que Entre Ríos sigue siendo corredor para el tráfico de cocaína que ingresa desde países limítrofes. La ruta utilizada por esta organización aprovechaba la conectividad entre Corrientes y el norte provincial para trasladar la mercadería hacia centros urbanos más grandes.
Los investigadores trabajan ahora en determinar el destino final de este cargamento y en identificar a otros miembros de la red. La cantidad secuestrada sugiere una operación de gran envergadura que requiere logística compleja y financiamiento considerable, elementos que apuntan a una organización criminal con ramificaciones que exceden el ámbito provincial.