El Congreso de AGMER se reunió en medio de una tormenta perfecta: salarios que no alcanzan ni para la mitad de una canasta básica y una reforma previsional que califican como “totalmente cruel”. La tensión se palpa en cada palabra de los dirigentes gremiales.
Marcela Fimpel, referente del sindicato, fue contundente: un docente que recién arranca está cobrando apenas el 50% de lo que cuesta una canasta básica que ronda los $1.400.000. El gobierno provincial ofreció un 3,5% de aumento en mayo, pero los maestros lo rechazaron dos veces. ¿La respuesta de Frigerio? Pagarlo igual por decreto, como si fuera un favor.
“Desde el gremio pedimos una audiencia de conciliación pero fue rechazada”, explicó Fimpel. La dirigente no descarta que se vote una nueva medida de fuerza, como la que paralizó las aulas el jueves pasado. El enojo crece en las escuelas y los docentes ya no tienen paciencia.
Pero si los salarios preocupan, la reforma jubilatoria directamente los indigna. En el Senado provincial, AGMER presenció cómo el oficialismo logró que el proyecto se gire solo a dos comisiones en lugar de cinco. “La discusión se debe dar desde todas las aristas posibles”, reclamó Fimpel, pero Juntos por Entre Ríos se impuso gracias al voto de la senadora Domínguez.
Claudia Ovando, de la seccional Feliciano, coincidió: “Es algo que necesita más consenso, más tiempo, más diálogo”. Pero el oficialismo parece tener prisa por aprobar una reforma que, según el gremio, es “mucho más fuerte que los famosos vectores” que conocieron en el pasado.
“Nuestras jubilaciones no son jubilaciones de privilegio”, defendió Fimpel. Haberes que rondan los $1.400.000 no pueden considerarse un lujo cuando “la canasta de vida es superior a eso”. La mayoría de los docentes jubilados ni siquiera llega a esa cifra, pero el Ejecutivo insiste en colocarles el rótulo de privilegiados.
En las escuelas, el clima es explosivo. Ovando contó que quisieron hacer asambleas de dos horas por turno pero se las negaron desde la Dirección Departamental. Algunos directores permitieron las reuniones igual, y de ahí salió “un rechazo rotundo al 3,5% que nos han dado como aumento”.
El cronograma de pagos ya está publicado, pero los docentes no pueden ver sus recibos de sueldo. “Todos los meses falta algo“, se quejó Ovando. Entre salarios que no alcanzan y una reforma que los perjudica, AGMER evalúa sus próximos pasos en un escenario que promete más conflictos.