La realidad golpea duro en las calles de Concordia. Mientras el gobierno nacional celebra sus números macroeconómicos, los comerciantes de la ciudad salteña viven una pesadilla que parece no tener fin. Marcelo Cresto, dirigente local con peso en la política concordiense, salió a poner el dedo en la llaga con una advertencia que muchos preferirían no escuchar.
“Hoy recorrer la ciudad también es encontrarse con mucha preocupación e incertidumbre. Comerciantes que venden menos, emprendedores endeudándose para sostener sus negocios y familias haciendo enormes esfuerzos para seguir adelante”, disparó Cresto sin anestesia. La frase resume lo que cualquier concordiense puede ver caminando por las arterias comerciales: locales vacíos, carteles de liquidación y caras largas detrás de los mostradores.
¿Pero acaso alguien esperaba otra cosa? El dirigente fue claro: sería “irresponsable” hacerse el distraído ante el impacto brutal que las políticas nacionales tienen sobre una ciudad como Concordia. Sin embargo, Cresto no se quedó en la crítica fácil. Apuntó directo al Estado local: también debe asumir un rol activo para bancar a quienes generan empleo y mueven la economía de la ciudad.
“Cuando un comercio cierra no baja solamente una persiana. Detrás hay trabajadores, familias, años de esfuerzo y personas que apostaron a crecer en Concordia”, sentenció. La frase pega donde duele porque es pura verdad: cada cierre es un drama humano multiplicado que se extiende como mancha de aceite por toda la comunidad.
Los sectores más golpeados tienen nombre y apellido: turismo, hotelería y gastronomía. Tres pilares de la economía concordiense que vienen advirtiendo sobre una caída libre de la actividad, mientras los costos se van a las nubes y mantener las fuentes laborales se vuelve una misión imposible. “No están pidiendo privilegios. Están pidiendo herramientas, acompañamiento y condiciones para poder atravesar esta situación tan difícil”, explicó Cresto.
La propuesta del dirigente no es menor: convocar a una mesa de trabajo urgente que incluya a todos los actores relevantes de la ciudad. Desde la Cooperativa Eléctrica hasta las cámaras empresariales, pasando por sindicatos y representantes de distintos sectores productivos. La idea es simple pero ambiciosa: que todos se sienten a buscar soluciones reales en lugar de seguir mirando para otro lado.
“Hoy más que nunca necesitamos un Estado presente, preocupado y tomando determinaciones claras que alivien a los sectores que generan trabajo y sostienen la economía local”, remarcó Cresto. La advertencia llega en un momento crítico para Concordia, donde cada día que pasa sin acciones concretas puede significar más comercios con las luces apagadas para siempre.