La madrugada del viernes se convirtió en una pesadilla para más de 100 mil porteños que despertaron sin luz tras la explosión de un transformador en la subestación de Parque Centenario de Edesur. El incendio de gran magnitud obligó a cortar el suministro eléctrico en barrios enteros de la Capital Federal.
Los números oficiales hablan por sí solos: en el pico de la interrupción se registraron 103.760 usuarios afectados, con Villa Crespo llevándose la peor parte con 49.040 hogares sin electricidad. Le siguieron Caballito con 17.245, Almagro con 15.741, La Paternal con 4.441 y Villa General Mitre con 2.066 usuarios en la oscuridad.
El fuego se desató en la intersección de Ramos Mejía y Machado, donde tres dotaciones de Bomberos Voluntarios trabajaron contrarreloj para controlar las llamas. La zona quedó vallada con fuerte presencia policial y la circulación cortada mientras los especialistas intentaban evaluar los daños en la infraestructura crítica.
¿Cómo es posible que una sola subestación deje sin luz a cien mil personas? La respuesta está en la concentración del sistema eléctrico porteño, donde Parque Centenario funciona como un nodo central que distribuye energía a múltiples barrios. Cuando falla, el efecto dominó es inevitable.
Pasadas las 5:30 de la mañana comenzó la normalización paulatina del servicio en algunas zonas, mientras las cuadrillas de Edesur iniciaron las tareas de restablecimiento. Sin embargo, la empresa no pudo precisar cuánto tiempo llevará la reparación completa de los equipos dañados por el incendio.
El episodio vuelve a poner en evidencia la fragilidad del sistema eléctrico metropolitano, donde un solo incidente puede paralizar barrios enteros y afectar la vida cotidiana de decenas de miles de familias. Afortunadamente, no se registraron heridos, pero las preguntas sobre la prevención y el mantenimiento de la infraestructura crítica quedan flotando en el aire porteño.