La novela judicial que tiene en vilo al Senado acaba de sumar un capítulo más explosivo. Después de cinco jornadas de audiencias públicas donde 80 candidatos defendieron sus nominaciones, Javier Milei decidió frenar tres pliegos que ya tenían el aval de los bloques dialoguistas. ¿El motivo? Vínculos incómodos que al Presidente no le cierran para nada.
Los jueces Alejandro Catania y Juan Galván Greenway quedaron en la mira por sus presuntas conexiones con Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA, y Pablo Toviggino, tesorero de la entidad. Ambos dirigentes fueron denunciados por ARCA por “asociación ilícita fiscal”, y ahora esa sombra alcanza a quienes los favorecieron desde el Poder Judicial.
Catania, propuesto para la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Penal Económico, fue señalado por fuentes judiciales de fallar “en consonancia con el kirchnerismo” y mantener relación con la entidad del fútbol argentino. Pero el caso de Galván Greenway es aún más picante: fue quien sobreseyó a Tapia en una causa de posible lavado de dinero, determinando que el jefe de la AFA podía justificar todo su patrimonio, incluidas las compras de autos alemanes de alta gama.
El tercer pliego que quiere frenar la Casa Rosada pertenece a María Verónica Michelli, postulada para el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°3 de La Plata. Su “pecado”: ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, de La Nación, quien investigó el escándalo de la criptomoneda $LIBRA que salpicó al Presidente y a su hermana Karina Milei.
Lo más llamativo es que durante las audiencias públicas del 6 de mayo, ninguno de los cinco senadores de La Libertad Avanza hizo mención a estos presuntos vínculos. Los tres pliegos ya contaban con el aval de 8 de los 9 senadores dialoguistas de la comisión de Acuerdos, lo que generó sorpresa y malestar entre quienes están “agotados de las idas y vueltas del Gobierno”.
En la oposición no dudaron en calificar la situación como una “locura” y un “delirio” del oficialismo. Después de completar todo el proceso reglamentario y firmar los despachos correspondientes, el Gobierno decidió cambiar las reglas sobre la marcha. Una movida que desnuda las tensiones internas y la falta de coordinación en el manejo de los pliegos judiciales.
Con 300 vacantes en el Poder Judicial esperando ser cubiertas, estas maniobras de último momento no hacen más que profundizar la crisis del sistema de justicia. ¿Hasta cuándo seguirá esta novela sin final?
Con informacion de: Clarin.