¿Qué pasa cuando el INTA se queda sin gente? La pregunta no es retórica. En Entre Ríos, el director regional Jorge Gvozdenovich encendió las alarmas por una situación que puede dejar al sector agropecuario provincial sin el respaldo técnico que necesita.
El funcionario no anduvo con vueltas: la reducción del personal, los salarios que no alcanzan y el retiro voluntario están poniendo en riesgo áreas estratégicas del sistema agrobioindustrial. No es un drama menor para una provincia donde el campo es columna vertebral de la economía.
Gvozdenovich sabe de qué habla. Desde su escritorio ve cómo se van los técnicos, los investigadores, los que conocen cada rincón del suelo entrerriano. El retiro voluntario que impulsa el gobierno nacional no distingue: se lleva experiencia acumulada en décadas de trabajo.
La situación es paradójica. Mientras el gobierno celebra el ajuste y la reducción del gasto público, Entre Ríos puede quedarse sin el soporte técnico que necesita para mantener su competitividad agrícola. Los productores de Gualeguaychú, Concordia o Federación ya sienten el impacto: menos asistencia técnica, menos investigación, menos respuestas.
Los bajos salarios completan el cuadro. Técnicos especializados que cobran sueldos de empleado administrativo buscan mejores horizontes en el sector privado. El INTA, que debería ser un faro de conocimiento, se convierte en un trampolín hacia otros empleos.
¿Cuánto puede resistir el sistema agropecuario entrerriano sin su brazo técnico? Gvozdenovich ya dio la voz de alerta. Ahora queda ver si alguien escucha antes de que sea tarde.
Con informacion de: El Once.