Más de mil conexiones eléctricas ilegales fueron detectadas y regularizadas por Enersa en distintos barrios de Paraná durante este año. El dato, que la distribuidora presentó como un logro, desnuda una realidad incómoda: ¿cuántos paranaenses vivían colgados de la luz?
La empresa aseguró que el operativo de regularización mejora la seguridad y la calidad del servicio en los sectores afectados. Pero detrás de los números oficiales se esconde una pregunta más profunda: ¿qué llevó a tantas familias a buscar alternativas ilegales para acceder a un servicio básico?
Las conexiones clandestinas no solo representan un riesgo eléctrico grave para quienes las realizan, sino que también generan sobrecarga en las redes de distribución. Esto deriva en cortes frecuentes y fluctuaciones que terminan perjudicando a todos los usuarios del sector.
Desde Enersa destacaron que el proceso de regularización permite a estos usuarios acceder al servicio de manera legal y segura, aunque no especificaron qué condiciones de pago se ofrecieron ni si hubo algún plan de facilidades para quienes no podían afrontar los costos de una conexión formal.
El operativo se extendió por varios barrios de la capital entrerriana, aunque la empresa no detalló cuáles fueron las zonas más afectadas por esta problemática. La cifra de más de 1.000 casos sugiere que el fenómeno tenía una magnitud considerable en la ciudad.
La regularización masiva plantea interrogantes sobre los controles previos y la política tarifaria de la distribuidora. Porque cuando mil familias buscan alternativas ilegales, tal vez el problema no sea solo la falta de conciencia, sino también la accesibilidad del servicio formal.
Con informacion de: El Once.