Hoy se conoce el número que Javier Milei necesita para seguir vendiendo su relato económico. El Indec publica la inflación de abril y las consultoras privadas anticipan una baja al 2,4% y 2,8%, por debajo del 3,4% de marzo.
¿La clave del descenso? Los alimentos y bebidas habrían frenado con un aumento promedio del 1,7%, dando respiro a las familias entrerrianas que venían sufriendo el martillazo en el supermercado. Pero no todo es color de rosa en este panorama inflacionario.
Porque mientras la comida aflojó, otros sectores siguieron castigando el bolsillo. Las naftas dispararon cerca del 10% en abril, junto con las tarifas de servicios y el transporte. Una montaña rusa de precios que refleja las contradicciones de un ajuste que pega desparejo.
Desde Casa Rosada siguen apostando al optimismo forzado. El ministro Luis Caputo insiste con que la economía “convergerá hacia una baja de la inflación”, mientras Milei promete que “la inflación se va a derrumbar”. Palabras que suenan lindas pero que chocan con la realidad de los combustibles por las nubes.
Si se confirma la baja proyectada, sería la consolidación de una tendencia descendente tras el pico del primer trimestre. Pero cuidado con cantar victoria: una cosa es que baje del 3,4% y otra muy distinta es que la gente sienta alivio real en su economía doméstica.
Con informacion de: Diario Junio.