Después de meses cerrada, la Casa Rosada volvió a abrir su sala de prensa. Pero ojo: no es la misma libertad de antes. El Gobierno de Milei impuso restricciones que tienen a los periodistas acreditados caminando en puntas de pie por la sede oficial.
Los controles se multiplicaron y los requisitos para trabajar en el edificio se endurecieron como nunca. ¿La novedad más llamativa? Prohibieron circular por los pasillos y el emblemático Patio de las Palmeras, espacios que históricamente fueron parte del trabajo periodístico en Balcarce 50.
El vocero presidencial Manuel Adorni salió a justificar estas limitaciones en conferencia de prensa, pero las explicaciones no convencieron a todos. Los medios autorizados ahora deben cumplir con una serie de protocolos más estrictos que cambian las reglas de juego que rigieron durante décadas.
La medida genera interrogantes sobre el acceso a la información y la libertad de prensa. ¿Es una cuestión de seguridad legítima o una forma sutil de controlar el trabajo periodístico? La tensión entre el oficialismo y los medios encuentra en esta decisión un nuevo capítulo.
Lo cierto es que la reapertura llega con condiciones que marcan una nueva etapa en la relación entre el poder y la prensa. Los periodistas que cubren Casa Rosada deberán adaptarse a un escenario más restrictivo, donde cada movimiento está bajo la lupa del protocolo oficial.
Con informacion de: La Nacion.