¿Se puede hablar de salud mental cuando la gente come basura? ¿Cuando los trabajadores no llegan a fin de mes y se endeudan para comer? La pregunta no es retorica: en Concordia estan trabajando en un proyecto de prevencion del suicidio que pone el foco donde duele, en la conexion directa entre desocupacion y deterioro mental.
El panorama es demoledor. No hay salud mental si los trabajadores cobran salarios de indigencia, si son despedidos y arrojados al abismo de la desesperanza. No la hay si los jubilados son hambreados, si los docentes se deprimen por las condiciones extremas de miseria, si los estudiantes no tienen clases porque el Gobierno nacional no cumple con las leyes de presupuesto universitario.
La Ley Nacional 26.657 lo dice claro: la salud mental es un proceso determinado por componentes historicos, socioeconomicos, culturales, biologicos y psicologicos. Su preservacion implica la concrecion de los derechos humanos y sociales. Sin trabajo digno, sin salario que alcance, sin futuro, no hay salud mental que aguante.
Sigmund Freud lo resumio en una frase lapidaria: la salud mental es amar y trabajar. Justo lo que falta en esta epoca historica. El trabajo satisface las necesidades de subsistencia, identidad y socializacion. Cuando eso se quiebra, cuando la reforma laboral consagra la violacion de la Constitucion para regresar a condiciones de esclavitud, el deterioro mental es inevitable.
El proyecto de Concordia entiende algo que muchos prefieren ignorar: que detras de cada estadistica de suicidio hay una historia de desesperacion economica, de falta de oportunidades, de un sistema que expulsa a las personas hacia los margenes de la supervivencia. No es casualidad que los indices de depresion y ansiedad se disparen cuando la desocupacion trepa.
La iniciativa busca abordar la prevencion desde una perspectiva integral, reconociendo que la salud mental no se puede separar de las condiciones materiales de existencia. Es un enfoque valiente en tiempos donde se prefiere medicalizar el sufrimiento antes que atacar sus causas estructurales.
Con informacion de: Diario Junio.