sábado , 18 mayo 2024
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Cómo distinguir un ataque de pánico de un problema cardíaco

Los chequeos periódicos son fundamentales para prevenir episodios cardiovasculares, especialmente a partir de los 50 años.

El hecho de que el ataque de pánico y los incidentes cardíacos tengan síntomas semejantes, aumenta la angustia y el miedo a sufrir un problema grave. En esta nota, dos expertos explican cómo diferenciarlos, cuándo acudir a la guardia y cuáles son los tratamientos.

Corazón acelerado, dolor en el pecho, falta de aire, náuseas y sudor frío, ¿es un ataque de pánico o un ataque cardíaco? Los síntomas de ambos problemas son tan parecidos que a veces puede ser difícil diferenciarlos, lo que aumenta aún más la angustia y el estrés en quien padece estos malestares.

Los manuales indican que un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca reacciones físicas graves cuando no existe ningún peligro real o causa aparente. Cuando se presenta un ataque de pánico, se puede sentir que se está perdiendo el control de la situación, que se tiene un ataque cardíaco o, incluso, se puede tener la sensación de que estamos a punto de morir.

La Asociación Americana del Corazón explica que “un ataque cardíaco sucede cuando el flujo sanguíneo que lleva oxígeno al músculo cardíaco se reduce considerablemente o se corta por completo, en general por la obstrucción de las arterias coronarias. Entonces, recibir tratamiento inmediato es crítico”.

El doctor Mario Boskis (MN 74.002) es cardiólogo, y miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología. El especialista confirmó que “el ataque de pánico y el cardíaco pueden presentar síntomas similares, por lo que a veces es difícil diferenciarlos clínicamente, aunque es interesante remarcar que puede haber sutiles diferencias”.

Boskis señaló que, en la mayoría de los casos, el ataque cardíaco se caracteriza por presentar un dolor en el centro del pecho, de tipo opresivo, que puede irradiarse a uno o ambos brazos, el cuello y en ocasiones al maxilar inferior. “Puede estar asociado también a falta de aire, palpitaciones y síntomas gastrointestinales como dolor abdominal y náuseas”.

En cambio, el dolor en el pecho que produce el ataque de pánico “puede sentirse más punzante que opresivo, generalmente no se irradia, se queda en ese lugar y puede estar acompañado de temblores”.

El experto comentó que muchas veces ante el ataque de pánico “el paciente percibe que el corazón galopa y pasado el cuadro refiere claramente haber sentido una angustiante sensación de muerte inminente”.

Otro dato a tener en cuenta es que “la crisis de pánico suele durar minutos y de pronto mejora, mientras que el dolor del infarto de miocardio tiende a ser cada vez más intenso y duradero”, manifestó Boskis.

Por el mismo tema fue consultada la psicóloga Soledad Dawson, directora de la Maestría en Vínculos y Familias del Instituto Universitario Hospital Italiano de Buenos Aires. “En principio, me gustaría reformular el nombre de ataque de pánico. Es un término que se puso de moda en Estados Unidos y se utilizó para captar el consumo de ansiolíticos”.

Acto seguido, añadió que “un ataque cardíaco y una crisis de angustia comparten algunos síntomas, por lo que puede ser confundido en este último tipo de episodios, cuando la persona experimenta pánico y la sensación de que va a morir”.

“El dolor de pecho, la aceleración del pulso y del corazón, la falta de aliento, el ahogo, y la sudoración pueden presentarse en ambos, pero solo un ataque cardíaco podría resultar letal y hay algunas claves para tomar en cuenta a la hora de diferenciar uno de otro”, indicó la médica.

Síntomas de un ataque de pánico

La crisis de angustia tiene su manifestación en síntomas o signos como los siguientes, dijo Dawson: sensación de peligro o fatalidad inminente; Miedo a perder el control o a la muerte; taquicardia y palpitaciones; sudor, temblores o sacudidas; falta de aliento u opresión en la garganta; escalofríos y sofocamiento.

“Esto interrumpe las actividades cotidianas y obstaculiza las relaciones interpersonales en muchas ocasiones”, aclaró la médica.

Y agregó que “las crisis de angustia pueden ser confundidas con angina de pecho, que es el dolor que se produce en los infartos y que se caracteriza por una sensación de opresión en el medio del pecho y que se puede irradiar al brazo izquierdo y cuello, según explican algunos expertos”.

“Si se acompaña de falta de aire, sensación de angustia y hormigueo en las manos, lo más probable es que se trate de una crisis de angustia. Si la molestia es opresiva, aumenta al caminar o hacer mínimos esfuerzos, es muy posible que se trate de un infarto”, advirtió la médica.

Ante cualquiera de las situaciones y dudas, Dawson recomendó consultar a un médico o asistir a una guardia. “Solo un profesional de la salud puede confirmar si se trata de un ataque cardíaco o una crisis de angustia”, señaló.

Una crisis de angustia suele durar de 5 a 20 minutos, explicó e incluso puede durar hasta unas pocas horas. “El máximo nivel de ansiedad se manifiesta aproximadamente 10 minutos después de que comienza la crisis. Si suceden a menudo, se los llama trastorno de pánico/ansiedad”, afirmó Dawson.

Luego completó que “las crisis de angustia en sí mismas no ponen en riesgo la vida de una persona; sin embargo, sí pueden generar mucho miedo y afectar significativamente la calidad de vida. Es necesario un tratamiento psicoterapéutico para abordarlas dado que si no se tratan pueden empeorar”, destacó Dawson.

Síntomas de un ataque cardíaco

La Asociación Americana del Corazón postula que los signos más comunes de un ataque cardíaco son: dolor en el pecho que comienza en el centro del pecho y que también puede sentirse como presión, opresión o plenitud; dolor que se irradia a otra parte, incluido uno o ambos brazos, la espalda, el cuello, la mandíbula o el estómago; dificultad para respirar; sudores fríos; náuseas; mareos o aturdimiento.

Según la AHA, el dolor de pecho causado por un ataque cardíaco puede aliviarse durante un período breve. Pero seguirá reapareciendo hasta que la persona reciba tratamiento. También tiende a empeorar ante un esfuerzo. Por lo tanto, la única forma de resolver esto es con un tratamiento de emergencia para eliminar la obstrucción y lograr que una cantidad regular de sangre regrese al corazón. Esto se puede hacer con medicamentos para disolver el coágulo o mediante cirugía.

¿Cuándo consultar al médico? El doctor Boskis aconsejó que “si la persona tiene antecedentes cardíacos o factores de riesgo coronarios; los síntomas aparecieron luego de un esfuerzo físico o un estado emocional intenso, y no ceden en 5 o 10 minutos, intensificándose con el tiempo, debe escuchar a su cuerpo y pedir ayuda médica”.

Entonces agregó que “ante la duda, mejor hacer una consulta de más en la guardia, donde le harán un análisis y un electrocardiograma para aclarar el cuadro, que lamentar el no haber llegado a tiempo a tratar un tema potencialmente muy serio que puede hasta comprometer la vida”.

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