El sábado dejó un choque en calle Salto Uruguayo, en Concordia, que volvió a encender el debate por los controles de tránsito. Una Chevrolet Blazer chocó contra una Fiat Toro estacionada y, por suerte, el episodio quedó en daños materiales.
Tras el impacto, intervino personal de Comisaría 3° y se dio participación a inspectores de Tránsito Municipal. El conductor dio 2,55 g/l de alcohol en sangre, superó ampliamente el límite permitido y el vehículo fue retenido mediante una grúa municipal.
La alcoholemia positiva no es un dato menor. En Concordia, la concejal del PJ, Claudia Villalba, había advertido el 29 de octubre sobre la falta de controles y su posible relación con el incremento de los siniestros viales.
La advertencia llegó después del fallecimiento de una mujer de 81 años en un accidente de tránsito. Villalba señaló que la ausencia de personal de la Central de Tránsito, luego de los despidos registrados en el área, se hacía notar en las calles.
La edil también puso cifras sobre la mesa: en 2025, Concordia registró 12 víctimas fatales por siniestros viales, mientras que entre enero y julio de 2026 ya se contabilizaban 13 fallecimientos. No son números para mirar de reojo.
Villalba sostuvo que los accidentes con daños materiales y personas heridas son habituales, especialmente durante la noche, y señaló al consumo de alcohol como uno de los factores recurrentes. «No hay procedimientos, no hay controles de alcoholemia para evitar esto», había cuestionado.
La concejal consideró que la presencia habitual de controles puede desalentar el consumo de alcohol entre quienes conducen, ya sea mediante la elección de un conductor designado o utilizando otros medios de transporte. Es una idea simple: si el control existe, la calle se cuida un poco más.
¿Cuántos accidentes hacen falta para que el control vuelva a ser rutina? La pregunta no es menor cuando se cruzan alcohol, noche y falta de presencia. Si vos no ves control, la calle se vuelve más riesgosa.
El caso de este sábado vuelve a exponer una problemática que ya había sido advertida en el ámbito legislativo: la necesidad de sostener controles preventivos y periódicos para reducir los riesgos en las calles de Concordia. La Municipalidad no dio su versión al cierre de esta nota, y el debate queda instalado.
El vehículo fue trasladado a dependencias de la Dirección de Tránsito. La alcoholemia del conductor fue de 2,55 g/l, y el caso volvió a colocar sobre la mesa el debate por los controles en Concordia.