Una pareja de comerciantes de Oberá fue hallada asesinada a puñaladas en un camino rural de Los Helechos, Misiones. El hallazgo dejó en evidencia una escena que golpea por su crudeza: un hijo de dos años dormía dentro del vehículo y resultó ileso. La Justicia investiga las circunstancias del doble crimen, y hasta que no haya pruebas, el relato queda abierto.
La información disponible es mínima, pero suficiente para entender la magnitud del hecho. Lo que se conoce es duro y claro: los comerciantes de Oberá murieron a puñaladas y el menor estaba en el auto. En un caso así, cada dato cuenta, y cada silencio pesa. No alcanza con la consternación: hay que esperar a la Justicia.
El hallazgo ocurrió en un camino rural de Los Helechos, una zona donde el silencio del campo se vuelve testigo de lo que nadie quiere ver. La Justicia investiga las circunstancias del doble crimen, y eso es lo único que se puede afirmar con certeza. Hasta que no haya pruebas, no hay relato completo: hay hipótesis, hay preguntas y hay una familia destrozada. En estos casos, el tiempo corre, pero no puede correr a expensas de la verdad.
El dato más duro no es la muerte, sino la supervivencia del niño. Su hijo de dos años dormía dentro del vehículo y resultó ileso. Esa imagen, por sí sola, obliga a pensar en lo que pudo haber pasado: ¿estaba solo?, ¿cómo llegó a ese lugar?, ¿quién lo dejó dormido en el auto? La respuesta no está en la nota, está en la investigación. Y mientras no haya respuesta, cualquier palabra suena débil.
En Misiones, el doble crimen encendió una alarma que no se apaga con una nota. La Justicia debe determinar quién fue, por qué y cómo llegó a esa escena. Hasta entonces, lo único que se puede decir es que una pareja de comerciantes de Oberá fue encontrada muerta y su hijo, con vida. No hay relato completo, hay una investigación que empieza. Y en medio de esa incertidumbre, el niño sigue siendo el dato que más duele.
La pregunta que queda en el aire es simple y terrible: ¿vos sabés cómo un niño de dos años terminó dormido en el auto mientras la pareja moría? La respuesta no está todavía. La investigación sigue abierta, y eso obliga a la seriedad: el Estado debe investigar con rapidez, con rigor y sin escándalo barato.
Por ahora, la palabra final no es de la nota, sino de la investigación. La Justicia tiene el caso, y el niño tiene que estar protegido. Lo demás, si no se apoya en pruebas, no es más que ruido.