La tarde del martes, Flávio Bolsonaro llegó a Estados Unidos, horas después de salir de Brasil en medio de investigaciones en su contra y dos días después de perder la elección presidencial frente a Lula da Silva. El dato que encendió la discusión no fue solo el viaje: fue la ruta. Migraciones confirmó que cuatro ciudadanos ingresaron a la Argentina por el Puente Internacional Tancredo Neves, en Misiones, a las 22.50 del 27 de octubre.
El organismo detalló que el ingreso quedó registrado bajo los nombres de Flavio Nantes Bolsonaro, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro, Carolina Figueira Bolsonaro y Luiza Figueira Bolsonaro, todos con documentación habilitada para viajar. Durante el trámite, no se reportaron impedimentos legales ni incidentes. A las 23.30, la comitiva abordó un vuelo privado despachado por Baires Fly S.A con destino a Guayaquil, Ecuador, según el plan de vuelo.
El avión había llegado a Puerto Iguazú desde el Aeroparque Jorge Newbery de Buenos Aires durante la noche del lunes. La salida estaba prevista inicialmente para esa misma noche, pero la compañía pidió de madrugada los trámites ante Aduana y Migraciones. La partida programada para las primeras horas del martes no se concretó, y el cruce quedó registrado a las 22.50 del 27 de octubre.
La relevancia del caso no está en el trámite migratorio, sino en la condición judicial del senador. Según su propia versión, agentes de la Policía Federal lo interceptaron al salir de la casa de su padre, en Brasilia, para comunicarle una decisión. En un video, Bolsonaro afirmó: “Me ordenaron allí mismo, en la calle, que entregara mis pasaportes, y además tengo prohibido salir del país”.
La restricción estaría vinculada a una investigación por presunto blanqueo de capitales relacionada con el abogado Willer Tomaz, quien también aparece en pesquisas sobre movimientos de fondos en el sector de apuestas. Bolsonaro sostuvo que la resolución judicial fue adoptada el domingo por la noche, después de su derrota en la segunda vuelta, aunque no precisó a qué causa correspondía. El Supremo Tribunal Federal y la Policía Federal no respondieron de inmediato a las consultas, y el senador tampoco aclaró qué expediente motivó la supuesta prohibición.
Acá aparece el nudo: no es un simple cruce de frontera, sino un viaje con peso judicial. Si la restricción existe, la pregunta que queda en el aire es cómo se verificó en la práctica. Migraciones dijo que no hubo impedimentos; el senador dijo que le pidieron el pasaporte en Brasil. Esa distancia entre lo que se tramitó y lo que se dijo es el punto que no se puede esconder.
También hay otra línea: Bolsonaro es investigado por sospechas de corrupción y lavado de dinero vinculadas a la financiación de Dark Horse, la película biográfica sobre su padre. Antes de la segunda vuelta, otra pesquisa en el Supremo por presunto blanqueo de capitales asociada a Tomaz ya era conocida. La historia no se cierra en la frontera argentina: se mueve entre Brasil, Argentina, Ecuador y Estados Unidos, con un cruce que Migraciones registró sin impedimentos legales y una situación judicial que sigue sin confirmación oficial.