El juicio contra Pity Álvarez entró en una etapa que ya no se puede leer solo como un debate judicial: también es una disputa que te obliga a mirar de cerca la salud del imputado y el peso institucional de cada resolución. En la antesala de la 16ª audiencia, la defensa volvió a poner el tema sobre la mesa.
Los abogados Sebastián Queijeiro y Javier Baños presentaron un escrito ante el Tribunal Superior de Justicia porteño y advirtieron sobre un presunto riesgo para la vida y la salud del músico.
En el texto, la defensa habló de supuestos “tratos crueles, inhumanos y degradantes” y de eventuales vulneraciones de garantías constitucionales. “Ante la gravedad institucional de los hechos y la eventual responsabilidad internacional del Estado argentino, se requiere tratamiento urgente de los recursos”, expresaron los letrados.
Según el planteo, hay tres recursos de queja en trámite después de que se rechazaran cinco acciones de habeas corpus. También se cuestionó el inicio del juicio sin una determinación previa sobre la aptitud de Álvarez para afrontar el proceso y una presunta omisión de una audiencia de recusación.
La defensa también apuntó al Ministerio Público Fiscal: denunció ocultamiento de pruebas, falta de objetividad e intentos de sancionar a los defensores. En el escrito, no consta la versión del fiscal. Esos cuestionamientos, según explicaron, motivaron la intervención de veedores del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal.
En el mismo documento, la defensa aclaró que sus planteos no buscan afectar el “buen nombre y honor” de los tres jueces del TOC N° 29 ni del fiscal subrogante que intervino durante la ausencia del fiscal titular, Sandro Abraldes, quien se encontraba de vacaciones. En el texto, no consta la versión de los jueces ni del fiscal subrogante.
El debate siguió este lunes con las últimas declaraciones testimoniales. Estaban previstos los psicólogos Carlos De Marco y Daiana Sinigoj, y el psiquiatra Ezequiel Norberto Mercurio. Sus testimonios se suman a una etapa en la que la salud mental del músico y su aptitud para el proceso cobran especial relevancia.
También figuraba en la lista de testigos el sacerdote César Scicchitano Tagle, conocido como el “Cura Rockero”, quien mantiene un vínculo cercano con Álvarez desde hace años. Su declaración para esa jornada no estaba confirmada: el religioso informó que un familiar sería sometido a una intervención quirúrgica, por lo que su testimonio podría postergarse.
El crimen se juzga por el homicidio de Cristian Díaz, ocurrido la madrugada del 12 de julio de 2018 frente a la puerta de acceso a la Torre 12 B del barrio Samoré, en Dellepiane Sur y avenida Escalada, Villa Lugano. Según la reconstrucción de la investigación, ambos se conocían de cruzarse en el barrio, aunque no eran amigos, y la discusión terminó cuando el músico disparó cuatro veces contra Díaz.
La hija de la víctima, Jacqueline Guzzardi, tenía entonces 16 años. Cuando le tocaron el timbre para avisarle que “algo malo había pasado”, fue corriendo hacia el lugar del hecho y se encontró con el cuerpo sin vida de su padre sobre un charco de sangre. “Desde entonces no puedo escuchar ni siquiera su nombre ni una canción suya. Me afectó psicológicamente”, dijo.
Ahí está el punto donde el juicio deja de ser solo un expediente: hay una familia, un barrio y una historia que todavía no encuentra cierre. Vos lo ves: la disputa por la aptitud del imputado y por la celeridad de los recursos va a definir cómo se lee esta etapa final del proceso.