El número de teléfono fue el hilo que unió dos muertes y terminó en la detención de Renato Iván Tavella, de 28 años, señalado como principal sospechoso por los crímenes de Daniela Villalba y Tatiana Micaela Fernández.
La División Homicidios de la Policía de la Ciudad lo detuvo en el Hotel Centro, sobre la calle Presidente Perón al 1500, tras un seguimiento que partió de una línea de característica cordobesa.
Villalba fue degollada el miércoles pasado en su departamento del barrio Cofico, en la capital cordobesa. La Justicia cordobesa lo había identificado días antes del crimen.
Fernández, que publicitaba sus servicios en el sitio de escorts Gemidos, fue encontrada sin vida bajo una sábana en el departamento que compartía con otra trabajadora sexual, en la calle Libertad al 1200, barrio de Retiro, tras una cita con un cliente.
En los dos casos, el celular de la víctima no fue encontrado. El número usado por Tavella, de característica cordobesa, fue la clave para seguirlo y detenerlo en el Hotel Centro. La coincidencia con la muerte de Fernández llegó a través del número que supuestamente usó para coordinar el encuentro en Retiro.
El fiscal Matías Di Lello, a cargo del caso de Retiro, que la investigación considera un femicidio por sus características, ordenó un seguimiento de cámaras y requirió un allanamiento. La sospecha respecto del vínculo con el asesinato de Villalba fue inmediata.
Tavella es cordobés. El domicilio que fijó ante las autoridades es una importante casaquinta en la zona de Villa Giardino. No tiene empleo registrado ni altas como monotributista, un dato que pesa en la investigación.
No consta en la información disponible que el detenido haya dado su versión. La causa sigue en desarrollo, con dos muertes, dos celulares desaparecidos y una línea telefónica que todavía puede abrir más preguntas.
La detención en un hotel, lejos del domicilio que fijó, no es un dato menor. La investigación no se puede quedar en la detención: tenés que revisar cámaras, registros y la información que salga del allanamiento. La prueba va a estar en lo que aparezca.
No te podés confundir entre la sospecha y la condena. La Justicia tiene que demostrar, con pruebas, el vínculo de Tavella con las muertes. Hasta entonces, el detenido es un sospechoso y no un culpable.
La mención a la supuesta actividad sexual de las víctimas no se puede usar para relativizar la gravedad. Dos mujeres murieron, dos celulares desaparecieron y una línea telefónica unió los hechos. Ahí tenés que trabajar la investigación, no la especulación.
La causa sigue en desarrollo, con la detención de Tavella y la expectativa de que el allanamiento y las cámaras aporten pruebas.