El dato es contundente y viene de la primera línea: ocho de cada diez pacientes que llegan con problemas cardíacos a la guardia del Hospital San Martín de Paraná tienen menos de 40 años. No es una estadística de laboratorio ni un estudio poblacional de largo aliento. Es lo que ve todos los días quien atiende esas urgencias.
La cardióloga Valeria Corona Passi fue quien puso el número sobre la mesa. Con la claridad de quien lleva años en guardia, explicó que ese porcentaje surge de su experiencia cotidiana en el servicio de emergencias del hospital. Una observación clínica directa que, aunque no reemplaza a un estudio formal, dice mucho sobre lo que está pasando.
¿Qué está pasando? Según la especialista, la tormenta perfecta tiene cuatro ingredientes bien conocidos pero cada vez más presentes en la vida de los entrerrianos jóvenes: estrés crónico, sedentarismo, obesidad y falta de controles médicos preventivos. Ninguno es novedad por separado. El problema es que se combinan cada vez más temprano y con más fuerza.
El estrés crónico, en particular, dejó de ser un problema de ejecutivos de mediana edad. La presión económica, la hiperconectividad y los ritmos de vida actuales lo democratizaron de manera brutal. A eso se le suma una generación que creció con menos actividad física y más horas de pantalla, con dietas que priorizan lo ultraprocesado y con la convicción de que los problemas del corazón son cosa de los abuelos. Esa convicción está resultando peligrosa.
La falta de controles es quizás el factor más corregible de todos. Un electrocardiograma, una medición de presión arterial, un análisis de colesterol: herramientas simples que muchos jóvenes nunca se hacen porque asumen que no las necesitan. Corona Passi, desde la guardia, ve las consecuencias de esa omisión.
El llamado de atención no es menor viniendo de un hospital público de referencia provincial. El San Martín de Paraná es uno de los centros de mayor complejidad de Entre Ríos, y lo que registra su guardia marca tendencia. Si el perfil del paciente cardíaco se está rejuveneciendo, el sistema de salud y las políticas de prevención tendrán que rejuvenecer también sus estrategias.