No fue viento fuerte. Fue una cola de tornado que barrió con techos, tanques de agua y árboles, y dejó a cientos de chicos sin escuela en plena semana de clases. Villa Zorraquín y La Criolla amanecieron con el daño a la vista, y las directoras de las escuelas afectadas no dudaron en calificarlo: un desastre.
En la Escuela N° 8 de Villa Zorraquín, el techo de chapa de un aula de 3° grado y parte de la galería volaron por completo. En el aula de 6° grado, ubicada al fondo del edificio, el tejado quedó levantado y la lluvia de esta mañana entró sin freno. Los dos tanques de agua también salieron volando: uno cayó dentro del predio, el otro desapareció. Un árbol antiguo se desplomó en el patio, vidrios rotos en varias aulas y parte del cielorraso en el piso completaron el cuadro. Elena Martínez, directora del establecimiento, lo resumió sin rodeos: “La verdad es que fue un desastre. Los ordenanzas han limpiado un poco pero es desolador”.
Los 267 alumnos que asisten en horario extendido de 8 a 15:30 no tendrán clases presenciales en toda la semana. La decisión, tomada junto a la Dirección Departamental de Escuelas, apunta a que reciban clases en forma virtual esta semana, y la próxima se evaluará un esquema de rotación de grados por las pocas aulas que quedaron en condiciones. “Un día vendrá un grupo y otro día vendrá otro grupo”, explicó Martínez.
En La Criolla, el golpe fue todavía más duro. La Escuela N° 64 perdió los techos del ala norte: una galería interna y tres aulas de 2°, 5° y 6° grados quedaron expuestas. El fondo del terreno escolar amaneció cubierto de árboles caídos que la lluvia de esta mañana impidió retirar. Para colmo, el establecimiento quedó sin energía eléctrica por la caída de cables, y las autoridades prometieron llevar una conexión provisoria para que al menos el comedor escolar pueda funcionar y los 210 alumnos no queden sin almuerzo cuando sea posible.
Patricia Rossi, directora de la N° 64, señaló que la escuela tiene 86 años de historia y nunca había registrado daños de esta magnitud. La situación es crítica: en las tres aulas que no sufrieron daños estructurales acomodaron el mobiliario de las tres afectadas para protegerlo de la lluvia, con lo cual no queda espacio físico para recibir alumnos. “La escuela queda cerrada en forma total”, confirmó. La alternativa del Salón de Usos Comunitarios también está descartada: allí se refugian las cinco familias que el temporal dejó sin techo. “Espacio físico no hay”, admitió Rossi.
La virtualidad aparece como única salida en el corto plazo, aunque en algunos sectores de la comunidad la conectividad es limitada. Las autoridades educativas y de arquitectura escolar están relevando los daños para determinar plazos de reparación, mientras cientos de familias esperan saber cuándo sus hijos podrán volver a las aulas.