Un llamado telefónico fue suficiente para desencadenar un operativo que terminó con un fusil secuestrado y carne de ciervo decomisada. La Policía interceptó una motocicleta cuyos ocupantes transportaban elementos que encendieron todas las alarmas.
Según se pudo establecer, los efectivos actuaron tras recibir un alerta por la presencia de un arma en una moto. Al detener el vehículo y revisar a sus ocupantes, los agentes constataron que llevaban un fusil con mira telescópica, equipamiento que va bastante más allá de lo que cualquier excursionista de fin de semana necesitaría.
Pero el arma no fue lo único hallazgo. En el procedimiento también se secuestró carne de ciervo, lo que derivó en la detección de presuntas infracciones a la normativa provincial de caza. La combinación de un arma de precisión y carne de fauna silvestre no deja demasiado espacio para interpretaciones inocentes.
La caza furtiva de ciervos es una práctica que persiste pese a la regulación vigente, y el uso de fusiles con mira telescópica apunta a una actividad organizada, no a un hecho casual. Las infracciones a la ley de caza pueden implicar sanciones administrativas y penales, dependiendo de la especie involucrada y el grado de intervención de cada persona.
El caso quedó en manos de la Justicia provincial, que deberá determinar las responsabilidades de los ocupantes de la moto. Las actuaciones incluyen tanto la tenencia del arma como las presuntas violaciones a la normativa de caza y protección de fauna silvestre.