Las cuentas provinciales muestran una señal que no es menor: Entre Ríos recaudó más en términos reales durante el primer semestre de 2026, algo que en el contexto económico actual no se da por sentado.
La comparación interanual arroja una suba nominal del 40,7% respecto al primer semestre de 2025. Con una inflación anual del 33,2%, el crecimiento real es positivo, lo que significa que la provincia efectivamente ingresó más recursos en términos de poder adquisitivo. No es un milagro, pero tampoco es un dato menor en un país que viene de años de licuación presupuestaria.
El mes de junio cerró con $100.416 millones recaudados, un 29,8% más en términos nominales que en junio del año pasado. El número es contundente: la provincia cruzó la barrera de los cien mil millones en un solo mes, lo que da cuenta del volumen que hoy maneja el fisco entrerriano.
La pregunta que queda flotando, claro, es cómo se traduce ese mayor ingreso en servicios concretos para la gente. Más recaudación no garantiza automáticamente mejor gestión ni mayor inversión pública. El desafío del gobierno de Rogelio Frigerio es demostrar que esos recursos se convierten en obras, salarios y prestaciones que la provincia efectivamente necesita. Los números del semestre son el punto de partida; lo que se haga con ellos es lo que definirá el balance real de la gestión.