No es una amenaza lejana ni un riesgo teórico: el HLB, la enfermedad citrícola más devastadora del mundo, está avanzando sobre Entre Ríos y ya tiene a más de 80 establecimientos productivos bajo control fitosanitario.
El foco principal está en el departamento Federación, una de las zonas de mayor producción citrícola de la provincia. Los datos que manejan las autoridades son contundentes: casi la mitad de las muestras vegetales analizadas arrojaron resultado positivo para la enfermedad. Una tasa que, para cualquier especialista del sector, es una señal de alarma difícil de ignorar.
El HLB —siglas de Huanglongbing, también conocido como dragón amarillo— no tiene cura. Una vez que una planta se infecta, el deterioro es irreversible: los frutos se deforman, pierden sabor y valor comercial, y el árbol muere en pocos años. La única herramienta real de control es la detección temprana, el monitoreo constante y, en muchos casos, la erradicación de los ejemplares afectados para frenar la dispersión.
La enfermedad se transmite a través de un insecto vector, la psílida asiática de los cítricos, lo que complica enormemente el control: una vez que el insecto está presente en una zona, la velocidad de propagación puede ser muy alta si no se actúa con rapidez y coordinación entre productores, técnicos y organismos del Estado.
Para Federación, donde la citricultura es una actividad económica central, el avance del HLB no es solo un problema agronómico: es una amenaza directa a la fuente de trabajo de cientos de familias y a la identidad productiva de toda la región. La cantidad de establecimientos bajo vigilancia refleja la magnitud del operativo sanitario en curso, pero también la dimensión del problema que enfrenta el sector.
El monitoreo activo y el control de los establecimientos afectados continúan, con el objetivo de contener la dispersión y proteger las zonas productivas que aún no registran presencia de la enfermedad.