La madrugada no perdonó en Concordia. Un conductor manejó su camioneta con más de un gramo de alcohol por litro de sangre, chocó un auto estacionado y terminó dormido adentro del vehículo, como si nada hubiera pasado.
El siniestro ocurrió en la intersección de Perú y Urdinarrain, en plena ciudad. Cuando llegaron las autoridades, encontraron al hombre inconsciente o dormido dentro de la camioneta. El panorama hablaba solo: un auto dañado, un conductor que no podía ni mantenerse despierto.
El test de alcoholemia confirmó lo que la escena ya anticipaba: 1,3 gramos de alcohol por litro de sangre. El límite legal para conducir en Argentina es de 0,5 g/l. Este conductor casi triplicaba ese umbral. No es un descuido, es una decisión que pone en riesgo a cualquiera que esté en la calle a esa hora.
Como consecuencia del hecho, las autoridades procedieron a retener la camioneta. El conductor deberá responder por el accidente y por circular en estado de ebriedad, una infracción que en estos niveles puede derivar en causas penales según la legislación vigente.
El incidente es un recordatorio concreto de lo que pasa cuando se mezcla alcohol y volante: no siempre hay víctimas fatales, pero la suerte no es un sistema de seguridad vial.