La red vial rural de Entre Ríos tiene un nuevo esquema de cuidado: dos municipios y 20 comunas firmaron acuerdos con Vialidad Provincial para asumir el mantenimiento de cerca de 2.000 kilómetros de caminos que hasta ahora dependían exclusivamente del organismo central.
La iniciativa forma parte de una estrategia de la gestión provincial para descentralizar las tareas de conservación vial, distribuyendo responsabilidades entre los gobiernos locales y el Estado provincial. La lógica es simple pero potente: quien vive y trabaja en el territorio conoce mejor sus caminos, sus necesidades y sus urgencias.
Para los productores rurales, los vecinos de zonas alejadas y los transportistas que dependen de esas rutas secundarias, la pregunta de siempre fue quién se hace cargo cuando un camino se vuelve intransitable. Con estos convenios, la respuesta empieza a tener un nombre y una firma.
La herramienta no es nueva en otras provincias, pero su aplicación en Entre Ríos marca un paso concreto hacia una gestión más federal de la infraestructura. Los municipios y comunas que adhirieron se comprometen a destinar recursos y equipamiento para mantener los tramos asignados, mientras que Vialidad conserva la supervisión técnica y el respaldo institucional.
Casi 2.000 kilómetros de caminos bajo este nuevo esquema representan una porción significativa de la red secundaria provincial, la que conecta campos, escuelas rurales, centros de salud y pequeñas localidades con las rutas principales. Su estado no es un detalle menor: cuando llueve y los caminos se cortan, la vida cotidiana de miles de entrerrianos se complica de manera directa.
El desafío ahora es que los compromisos firmados se traduzcan en mantenimiento real y sostenido, con presupuesto, maquinaria y personal disponibles cuando el barro o el desgaste lo exijan.