Una docente llegó llorando a la carpa frente al CGE. Vino desde el interior de la provincia, buscó la manera de llegar a Paraná y todavía no cobró su sueldo. No es un caso aislado: es la postal de una crisis que ya desborda las aulas y llega directo a las mesas de los hogares entrerrianos.
Natalia Fimpel, secretaria adjunta del gremio docente, lo dice sin rodeos: el salario de los maestros y profesores dejó de ser un complemento para convertirse en el único ingreso de muchas familias. “El sueldo docente pasa a ser sostén de hogar. Es la comida, la vestimenta de cada compañero o compañera, de su familia”, señaló esta mañana durante la medida de fuerza que se lleva adelante en la provincia.
El contexto no es menor. En Concepción del Uruguay, donde reside Fimpel, el frigorífico GTA (Granja Tres Arroyos) cerró sus puertas a fines de mayo y dejó a 900 trabajadores en un limbo laboral. La propia gremialista lo vivió en carne propia: su pareja, obrero de esa planta, quedó sin trabajo el año pasado. En Paraná y Gualeguaychú, los parques industriales también registraron cesantías. Supermercados en Concepción del Uruguay dejaron afuera a diez empleados de un golpe. El mapa del desempleo en Entre Ríos se expande y los docentes lo sienten en sus propias casas.
En ese escenario, la discusión paritaria lleva meses trabada. El gobierno provincial, según Fimpel, solo otorgó un 3,5 % en todo el primer semestre, tomando como base noviembre de 2025, más sumas en negro por Fopid y Conectividad. Mientras tanto, la inflación acumulada en lo que va de 2026 ya ronda el 17 %, con un 14,7 % registrado hasta mayo y una estimación de menos del 2 % para junio. El resultado es un retraso salarial de dos dígitos solo en este año, sin contar el arrastre de los anteriores.
Los números son contundentes: una canasta básica para cuatro personas cuesta cerca de $ 1.500.000, pero un docente que recién se inicia cobra $ 770.000. Incluso quienes tienen 24 años de antigüedad perciben apenas $ 1.200.000. La brecha entre lo que se gana y lo que se necesita para vivir es, a esta altura, obscena.
Lo que más irrita en el gremio es la actitud del gobierno provincial. En mayo, la administración de Rogelio Frigerio no se presentó a la segunda reunión paritaria y la dio por cerrada unilateralmente. Recién ayer, ya entrado el receso invernal y con todo junio consumido, convocó nuevamente a la mesa de negociación. “Venían dilatando los tiempos claramente”, marcó Fimpel. La urgencia, en cambio, no espera: hay docentes sin cobrar, con deudas acumuladas y familias que dependen de un solo sueldo que no alcanza.
La medida de fuerza de hoy se suma a la del miércoles pasado, cuando el 80 % de los docentes adhirió al paro. Desde el gobierno lo minimizaron, pero la adhesión habló por sí sola. Esta mañana, maestros y profesores de distintos departamentos de la provincia marcharon hacia la Casa de Gobierno en Paraná para rechazar además el proyecto de reforma previsional, y planean permanecer allí durante todo el día.