¿Cómo es posible que un conductor que destroza tres vehículos estacionados en plena avenida Almafuerte no pueda ser sometido a una alcoholemia? La pregunta quedó flotando en el aire después del choque múltiple que protagonizó un joven de 27 años en Paraná.
El episodio ocurrió cuando el conductor perdió el control de su automóvil y se llevó puesto tres vehículos que estaban estacionados sobre la transitada arteria paranaense. El estruendo alertó a los vecinos de la zona, que salieron a ver el desastre: chapas retorcidas, vidrios por el asfalto y un panorama que hablaba de una velocidad considerable al momento del impacto.
Pero lo que más llamó la atención fue que la prueba de alcoholemia no pudo concretarse. Las autoridades no explicaron los motivos específicos que impidieron realizar este procedimiento de rutina en este tipo de siniestros viales. ¿Resistencia del conductor? ¿Problemas técnicos? ¿Estado de salud? El silencio oficial genera más interrogantes que respuestas.
Lo que sí quedó claro es que el rodado fue retenido por distintas infracciones de tránsito. El vehículo del joven quedó en poder de las autoridades mientras se investigan las circunstancias del choque y se determinan las responsabilidades correspondientes.
Los propietarios de los tres vehículos dañados ahora deberán lidiar con los seguros y evaluar si inician acciones legales contra el responsable del siniestro. Mientras tanto, la avenida Almafuerte volvió a la normalidad, pero las preguntas sobre por qué no se pudo medir el alcohol en sangre del conductor siguen sin respuesta.