¿Cuántas veces hay que pedirlo? En Alvear el reclamo por el asfalto del acceso rural volvió a tomar fuerza, y esta vez los vecinos no están dispuestos a quedarse callados. Son nueve kilómetros de camino que conectan la localidad con la ruta principal, pero que en épocas de lluvia se vuelven un verdadero calvario.
El pedido llegó hasta las autoridades provinciales de la mano de vecinos y representantes de instituciones locales que ya no saben cómo explicar lo básico: sin asfalto, no hay desarrollo. “Es fundamental”, repiten una y otra vez, mientras ven cómo cada temporal convierte el acceso en un lodazal impracticable.
La situación no es nueva, pero la insistencia de los reclamos en las últimas semanas marca un punto de inflexión. Los vecinos se organizaron y decidieron que ya es hora de que alguien los escuche. Porque acá no se trata solo de comodidad: hablamos de ambulancias que no pueden llegar, de comercios que pierden clientes y de familias que quedan aisladas cuando el clima aprieta.
El camino rural que conecta Alvear con la red vial principal es una arteria vital para la zona. Sin embargo, sigue siendo de tierra, con todos los problemas que eso conlleva. Los nueve kilómetros se transforman en una odisea cada vez que llueve, y los vecinos ya están hartos de promesas que nunca se cumplen.
Las instituciones locales se sumaron al reclamo porque entienden que sin conectividad adecuada, el pueblo se estanca. Es una ecuación simple: asfalto igual a progreso. Pero parece que en algunos despachos provinciales esa cuenta no termina de cerrarse.
Ahora queda esperar si las autoridades provinciales toman nota del pedido o si los vecinos de Alvear tendrán que seguir navegando en barro cada vez que se nubla el cielo.