¿Qué puede llevar a alguien a disparar siete veces contra un corralón en pleno barrio de Paraná? La pregunta quedó flotando en José Hernández 2678 después del ataque a balazos que sacudió la zona el viernes por la noche.
Los vecinos no pudieron evitar contar las detonaciones mientras se refugiaban en sus casas. Siete disparos con un arma calibre 11.25 que convirtieron una noche cualquiera en una escena de película. Pero esto no es ficción: es la nueva realidad que vive la ciudad.
El dato que más inquieta a los investigadores es que una de las balas no se quedó en el corralón. Atravesó el aire y fue a parar contra una vivienda lindera, donde por fortuna no había nadie en la línea de fuego. La diferencia entre un ataque vandálico y una tragedia fue cuestión de centímetros.
La Policía de Entre Ríos ya está trabajando en el lugar y recolectó las vainas servidas que quedaron como evidencia del episodio. Cada casquillo es una pista que puede llevar al responsable de este acto que tiene a todo el barrio en vilo.
¿Fue un ajuste de cuentas? ¿Una intimidación que se fue de las manos? Por ahora, solo certezas: siete disparos, un comercio atacado y una comunidad que se pregunta hasta cuándo va a tener que convivir con esta violencia que no distingue horarios ni lugares.
La investigación avanza mientras los vecinos de la zona esperan respuestas. En una ciudad que debería ser sinónimo de tranquilidad, los balazos nocturnos se están volviendo una postal demasiado frecuente.