Una tarde que 130 chicos no van a olvidar jamás. Los pequeños que concurren a merenderos de los barrios Gaucho Rivero, Toma Nueva, Barranquita Oeste y El Perejil vivieron una jornada de pura alegría en el parque de diversiones de la costanera paranaense.
La propuesta surgió de la solidaridad del propietario del espacio, quien abrió las puertas de su negocio sin costo alguno para que los chicos pudieran disfrutar de los juegos. “Dije que sí porque me parece algo muy lindo, muy humano”, explicó el empresario, con esa sencillez que caracteriza a los gestos genuinos.
Los gritos de alegría y las risas se escucharon durante toda la tarde en la costanera. Chicos que quizás nunca habían subido a una calesita o probado el algodón de azúcar, corrían de un juego a otro con los ojos brillantes de emoción. Las propuestas dinámicas y la calidez de la jornada transformaron una tarde común en un recuerdo imborrable.
Para muchos de estos pequeños, que viven en barrios donde las oportunidades de recreación son escasas, esta experiencia representa mucho más que una tarde de diversión. Es la demostración de que la solidaridad puede cambiarle la cara a una comunidad entera.
La iniciativa se enmarca en las actividades que desarrollan los merenderos de la zona oeste de Paraná, espacios que no solo brindan contención alimentaria sino que también generan redes comunitarias fundamentales para el desarrollo de los chicos. Esta tarde especial quedará grabada en la memoria de cada uno de ellos como prueba de que, a veces, la magia existe.