El vidrio hecho pedazos en la vereda y dos millones de pesos de pérdidas. Así amaneció una feria americana de Paraná después de que los delincuentes decidieran hacer de las suyas en plena madrugada.
La propietaria del local no podía creer lo que veían sus ojos cuando llegó a abrir. La vidriera destrozada y varias prendas que ya no estaban en su lugar. El daño no fue solo en mercadería: el arreglo del vidrio le va a costar cerca de dos millones de pesos, una cifra que duele en el bolsillo de cualquier comerciante.
¿Cómo puede ser que en pleno centro de la capital entrerriana pasen estas cosas? La pregunta no es nueva, pero cada robo la vuelve más urgente. Los vecinos de la zona ya están hartos de la situación y no se guardaron nada a la hora de reclamar.
Desde la comisión vecinal fueron al hueso: “No puede ser que haya personas en situación de calle y nadie haga nada”, cuestionaron sin vueltas. El reclamo apunta directo a la falta de presencia policial en una zona que, según los comerciantes, se está volviendo tierra de nadie.
El modus operandi fue el clásico: romper y llevarse lo que se pueda. Nada sofisticado, pero efectivo para quien no tiene nada que perder. La dueña del local ahora deberá lidiar con los seguros, las denuncias y la bronca de ver cómo le destrozaron el trabajo de años.
La situación en Paraná no es aislada, pero cada comerciante que sufre un robo siente que es el único. Entre el costo de los vidrios, la mercadería perdida y la sensación de inseguridad, muchos se preguntan si vale la pena seguir apostando al comercio en la ciudad.