¿Cuándo una oferta más barata puede salir más cara? El intendente Francisco Azcué y su equipo acaban de responder esa pregunta con una decisión que ya genera ruido en los pasillos municipales. El Decreto Nº 460/2026 oficializó el rechazo de la propuesta más económica para pavimentar calles de la capital entrerriana y adjudicó la obra a Vecchio SRL por $2.374 millones, unos $144 millones más que la oferta descartada.
La empresa santafesina MEM Ingeniería SA había cotizado la obra en $2.230 millones, apenas un 2,89% por encima del presupuesto oficial. Parecía el negocio perfecto para las arcas municipales, pero el área técnica encendió todas las alarmas. Según el informe que fundamentó la decisión, MEM se dedica principalmente a obras eléctricas y telecomunicaciones, con muy poca experiencia comprobable en pavimentación asfáltica.
El golpe de gracia llegó desde Santa Fe. Cuando el municipio consultó a la Dirección Provincial de Vialidad santafesina, se enteraron de que una de las obras declaradas por MEM “se encuentra en trámite de rescisión por demoras”. El dato, corroborado por publicaciones periodísticas de esa provincia, terminó de sellar el destino de la oferta más barata.
Vecchio SRL, la empresa concordiense ganadora, tampoco tuvo un camino sin obstáculos. Su propuesta inicial presentaba errores en análisis de precios y una curva de inversión que concentraba el 52% del avance en el último mes de obra. Sin embargo, logró subsanar todas las observaciones técnicas y administrativas solicitadas por la Comisión Evaluadora.
La licitación había convocado a cinco empresas, incluyendo a Construcciones Viales SA, Ingeniería Vial SRL y Rovella Carranza SA. Todas debieron completar documentación faltante durante el proceso, desde planes de trabajo hasta designación de representantes técnicos. El 9,54% de sobrecosto respecto al presupuesto oficial que representa la adjudicación a Vecchio genera interrogantes sobre la planificación inicial de la obra.
La decisión del secretario de Obras Públicas Fernando Esquibel y su equipo técnico pone sobre la mesa un dilema recurrente en la obra pública: ¿es mejor apostar por el precio más bajo o por la experiencia comprobada? En este caso, Paraná eligió la segunda opción, aunque eso signifique que los contribuyentes paguen $144 millones adicionales por tener calles bien pavimentadas.