El gobierno de Rogelio Frigerio decidió meter las manos en la olla. Sin que nadie se lo pidiera, convocó de urgencia a una audiencia de conciliación entre Granja Tres Arroyos y el Sindicato de Trabajadores de la Alimentación (SITA). La tensión en una de las plantas más importantes de la región llegó a un punto que obligó al Ejecutivo provincial a actuar como bombero.
La medida tiene carácter obligatorio y fue adoptada por iniciativa propia del organismo, en ejercicio de las facultades que le confiere el artículo 34 del Decreto Reglamentario 1130/89. Desde Casa de Gobierno fueron claros: “Sin que ninguna de las partes lo solicitara, el Gobierno provincial decidió intervenir para tender puentes en un momento de alta tensión”.
¿Qué pasó para que Frigerio saliera a jugar de mediador? El conflicto entre la empresa y los trabajadores escaló hasta niveles que pusieron en riesgo tanto los derechos laborales como la continuidad productiva de una planta clave para la economía entrerriana. No es la primera vez que el gobierno provincial interviene: “Como ya lo hicimos meses atrás, cuando logramos reabrir el diálogo”, recordaron desde el Ejecutivo.
La audiencia tendrá como objetivo restablecer el diálogo entre las partes, garantizar los derechos de los trabajadores y preservar las fuentes laborales. Tanto los representantes del SITA como los directivos de Granja Tres Arroyos deberán presentarse sin excusas a la mesa de negociación.
El gobierno provincial reafirmó así su “rol activo” en la resolución de conflictos laborales, posicionándose como garante del trabajo, la producción y la paz social. Una movida que busca evitar que el conflicto explote y termine perjudicando tanto a los trabajadores como a una empresa estratégica para Entre Ríos.