¿Cuántas veces puede un propietario dejar que la mugre se acumule en su terreno antes de que la paciencia municipal se agote? En Paraná, la respuesta parece ser cinco. El baldío ubicado en Urquiza y Cura Álvarez volvió a ser protagonista de un operativo de limpieza, el quinto desde 2024, y esta vez las autoridades no se guardaron nada.
La escena se repitió como un déjà vu molesto: camiones municipales, personal de limpieza y vecinos observando desde las veredas mientras se retiraban malezas, basura y escombros del mismo terreno que ya había sido intervenido en cuatro oportunidades anteriores. La diferencia esta vez es que la Municipalidad perdió definitivamente la paciencia.
“Vamos a pedir el remate“, advirtieron desde el área correspondiente, confirmando que iniciarán las gestiones judiciales para recuperar los costos de limpieza que ya suman una cifra considerable. El propietario del baldío, que hasta ahora parecía inmune a las multas y notificaciones, podría enfrentarse a una situación mucho más compleja.
El operativo de esta mañana no fue diferente a los anteriores en términos logísticos, pero sí en el mensaje político que transmitió. Los vecinos de la zona, hartos de ver cómo el mismo terreno se convertía periódicamente en un foco de insalubridad, recibieron con beneplácito la noticia de que finalmente habrá consecuencias reales.
La estrategia municipal de avanzar hacia el remate judicial no es solo una medida punitiva, sino también una señal clara para otros propietarios que mantienen sus terrenos en condiciones similares. En una ciudad donde los baldíos abandonados se multiplican, la decisión de Paraná podría marcar un precedente importante para el mantenimiento del espacio urbano.