Lo que parecía una buena noticia para el campo entrerriano ahora tiene letra chica. La Bolsa de Cereales celebró la reducción de retenciones anunciada por Javier Milei, pero enseguida encendió una luz de alarma: el aumento en la facturación va a empujar a muchos productores por encima de los umbrales de exención de Ingresos Brutos provinciales.
¿El resultado? Los que hoy están exentos del tributo provincial van a tener que empezar a pagarlo. Una mano que da y otra que quita, en la clásica pinza fiscal que conocen bien los productores de soja, trigo y maíz de la provincia.
La entidad fue clara en su planteo al gobierno de Rogelio Frigerio: necesitan una adecuación urgente de los topes para que la medida nacional no se convierta en un boomerang tributario. Porque una cosa es facturar más por menores retenciones, y otra muy distinta es que ese aumento te haga caer en la red de Ingresos Brutos.
El pedido tiene lógica aplastante: si Nación baja la presión, que Provincia no la suba por la ventana. Los cereales entrerrianos, desde Diamante hasta Federación, mueven una facturación que con esta modificación va a saltar los límites actuales como si fueran vallas de papel.
La Bolsa de Cereales no se anduvo con vueltas: valoraron el gesto de Milei pero le pusieron los puntos sobre las íes a la administración provincial. Porque de qué sirve que te bajen un impuesto nacional si te suben otro provincial por el mismo motivo.
Ahora queda ver si Frigerio escucha el reclamo del sector que más divisas le genera a la provincia. Porque en esta partida de ajedrez fiscal, los productores entrerrianos no pueden ser los únicos que pierdan.