La Plaza de Mayo se tiñó de blanco y verde este miércoles. Miles de trabajadores de la salud marcharon desde el Ministerio de Salud hasta el corazón porteño con una consigna que retumbó contra los adoquines: “Marcha Federal de la Salud”. El reclamo apunta directo al presidente Javier Milei y su ministro Mario Lugones.
¿Qué motivó esta avalancha de guardapolvos y barbijos en pleno centro? Los números son contundentes: 63.000 millones de pesos recortados del presupuesto sanitario. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) junto al Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) lideraron una convocatoria que reunió desde metalúrgicos hasta docentes universitarios.
El panorama que describieron los manifestantes es desolador. El Programa Remediar redujo drásticamente la entrega de botiquines a centros de atención primaria, mientras que el PAMI sufrió un recorte del 40% en su presupuesto. Los médicos de cabecera sienten el golpe directo en sus salarios.
“La salud es un derecho humano y social, pero este Gobierno la quiere convertir en un negocio”, disparó Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional, desde el palco montado frente a la Casa Rosada. Sus palabras resonaron entre una multitud que no solo protestaba por mejores salarios, sino por la supervivencia del sistema público.
El médico sanitarista Leonel Tesler puso el dedo en la llaga: “el sistema estatal está en una crisis sin pandemia”. Hospitales sobrecargados, equipos desgastados y una demanda que crece porque quienes tenían obra social o prepaga migraron al sector público ante la imposibilidad de sostener los costos privados.
Pero hay algo más inquietante en el horizonte. Los manifestantes alertaron sobre el Calendario Nacional de Vacunación: demoras y desfinanciamiento que podrían derivar en brotes virales. “El ajuste sobre la salud dejó de ser una discusión presupuestaria, se está traduciendo en enfermedad y muerte”, advirtió Aguiar con una crudeza que heló la tarde porteña.
La protesta contó con el respaldo del gobernador bonaerense Axel Kicillof y su ministro de Salud Nicolás Kreplak, en una clara demostración de que el conflicto trasciende las fronteras partidarias cuando se trata de defender el acceso universal a la salud.
La movilización no se limitó a Buenos Aires. En paralelo, otras provincias replicaron el reclamo, evidenciando que el malestar sanitario se extiende por todo el país. La pregunta que queda flotando es si el Gobierno escuchará este grito desesperado o seguirá adelante con un ajuste que, según los manifestantes, está poniendo en riesgo vidas humanas.