¿Cinco años y ocho meses de prisión son suficientes por cuatro vidas? Las familias de los jóvenes asesinados por Juan Enrique Ruiz Orrico en la Ruta 39 tienen claro que no, y este martes volverán a las calles para evitar que la Justicia reduzca aún más esa condena.
La convocatoria circula por las redes con un mensaje directo: “Así como nos acompañaron a las audiencias del juicio, pedimos nos puedan acompañar a Concordia”. La cita es a las 11:30 en una audiencia que los familiares consideran clave para el futuro de la condena contra el ex titular del Instituto Portuario y dirigente del PRO.
El 20 de junio de 2024, durante la madrugada, Leonardo Almada, Axel Rossi y los hermanos Lucas y Brian Izaguirre se dirigían a trabajar al frigorífico cuando sus vidas se cruzaron con la irresponsabilidad de un funcionario que manejaba alcoholizado. El Volkswagen Passat oficial conducido por Ruiz Orrico impactó de frente contra el Chevrolet Corsa en el kilómetro 223 de la Ruta 39.
Las pericias no dejaron lugar a dudas: 1,59 gramos de alcohol en sangre y el velocímetro clavado en 150 kilómetros por hora. Un cóctel letal que el fiscal Eduardo Santo calificó como un hecho “previsible y evitable”, mientras que el abogado querellante Marcos Arcusín lo definió como “el juicio del dolor”.
Pero hay algo que indigna aún más a las familias: Ruiz Orrico nunca estuvo detenido. Pese a la condena del juez Darío Crespo, del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay, el ex funcionario continúa en libertad porque la sentencia no está firme. Solo tiene prohibido salir del departamento Uruguay y del país sin autorización judicial, además de la inhabilitación para conducir por nueve años.
Desde Basavilbaso partirá una traffic para quienes quieran sumarse a la movilización en Concordia. Los familiares saben que el acompañamiento de la comunidad es fundamental para que la Justicia no afloje la mano con quien manejó alcoholizado un auto oficial y segó cuatro vidas jóvenes.
La audiencia de este martes definirá si la condena se mantiene o si, una vez más, el peso de la política y los contactos logra torcer el brazo de la Justicia entrerriana.