¿Cuándo fue la última vez que viste 200 pibes corriendo por Paraná con el entusiasmo a flor de piel? Este fin de semana la capital entrerriana se convirtió en el epicentro del campamento nacional de patrullas de scouts, donde chicos de entre 10 y 14 años llegaron desde todos los rincones del país para vivir una experiencia que mezcla educación, aventura y puro contacto con la naturaleza.
El evento no pasó desapercibido. Con 200 jóvenes participando, el campamento transformó espacios verdes de la ciudad en un laboratorio de aprendizaje al aire libre. Los pibes, organizados en patrullas, desarrollaron actividades que van desde técnicas de supervivencia hasta dinámicas de trabajo en equipo que los preparan para la vida en sociedad.
Lo que más llama la atención es ver cómo estos chicos, en plena era digital, se desconectan de las pantallas para conectarse con algo más profundo. Paraná les ofreció el escenario perfecto: sus espacios verdes, su tranquilidad y esa hospitalidad entrerriana que hace sentir como en casa a cualquier visitante.
El movimiento scout sigue demostrando que tiene vigencia en tiempos donde los valores parecen diluirse. Estos campamentos no son solo diversión: son escuelas de liderazgo, responsabilidad y compañerismo. Los chicos aprenden a tomar decisiones, a cuidar el medio ambiente y a trabajar en equipo, herramientas que van a necesitar toda la vida.
Que Paraná haya sido elegida como sede nacional habla bien de la infraestructura y la capacidad de la ciudad para recibir eventos de esta magnitud. Es una inversión en el futuro: estos 200 pibes se van con la mejor imagen de Entre Ríos y van a ser embajadores de nuestra provincia en sus lugares de origen.
Con informacion de: El Once.