¿Qué pasa cuando Javier Milei se queda sin plata para repartir y los gobernadores federales le empiezan a apretar las tuercas? Lo que está pasando ahora: una rebelión de intendentes y mandatarios que ya no bancan más el ajuste a costa de las arcas provinciales.
La movida arrancó en Santa Fe, donde Maximiliano Pullaro juntó en una mesa a pesos pesados como Alfredo Cornejo, Gustavo Valdés e Ignacio Torres. Todos amigos de Milei cuando conviene, pero que ahora reclaman lo que es suyo: los fondos del impuesto a los combustibles que el gobierno nacional se quedó “para bancar el equilibrio fiscal”.
Los números duelen: 2.000 millones de pesos recaudados en el primer cuatrimestre de 2026 por combustibles, más otros 1.300 millones de los ATN retenidos. Plata que debería estar arreglando rutas y financiando obras, pero que Milei prefiere guardar en el colchón nacional.
El Consejo Federal de Intendentes que se reunió en Rosario con 300 alcaldes de 14 provincias no es joda. Es una multipartidaria que le está marcando la cancha al gobierno: si querés ser competitivo en las elecciones del año que viene, abrí el monedero.
Mientras tanto, Mauricio Macri juega al misterio. Su vocero Fernando de Andreis ya largó la bomba: “lo mejor que podría ocurrir es que Mauricio vuelva a ser presidente”. ¿Casualidad? Por favor. “Fer” nunca hubiera dicho algo así sin el visto bueno de Mauricio.
El lunes que viene, Torres tiene pautado un mano a mano con Macri. Desde antes de las elecciones del año pasado viene insistiendo con que Milei tiene que llegar a un entendimiento con Provincias Unidas. La pregunta es si el expresidente va a seguir jugando a la ambigüedad o si finalmente va a mostrar las cartas.
Lo cierto es que el gobierno libertario está en una encrucijada: necesita a los federales para ganar territorio electoral, pero no quiere soltar la guita. Una ecuación que no cierra y que puede terminar explotándole en la cara si no encuentra la vuelta rápido.
Con informacion de: Clarin.